El oficio
Con las manos, con tiempo, con ingenio y con alma.
No es una forma de hablar: es, literalmente, cómo se hacen estas piezas.


01 · El lavado
La lana se lava a mano.
En cuencos de barro, con agua vertida de un cántaro. Es el primer paso y el más lento: el vellón se lava y se aclara hasta que suelta toda la grasa, porque si queda una sola traza el tinte agarra desigual.

02 · El hilado
Se hila con huso, no con máquina.
El vellón limpio se hila a mano con un huso de madera. El grosor del hilo lo decide la mano que lo tuerce, y esa irregularidad mínima es la que después da textura a la pieza.

03 · El tinte
El color sale de la cochinilla.
La cochinilla se muele en batán de piedra hasta convertirla en polvo. Después se cuece con la lana en ollas de barro sobre un hornillo de leña. Cada olla da un tono ligeramente distinto.

04 · El telar
El dibujo se construye hilo a hilo.
No hay patrón impreso ni estampación. Cada figura se teje por separado, y las repeticiones de un mismo motivo se diferencian entre sí si te acercas.

Las irregularidades no son defectos
Una trama algo más abierta, un color que cambia de tono a mitad de una banda, un borde que no es perfectamente recto. Todo eso es la huella de que una persona hizo la pieza a mano, y es exactamente lo contrario de un defecto de fabricación.
Es también la razón por la que las fotografías importan tanto: lo que ves es la pieza concreta que recibirás, no un render ni un ejemplo de la serie.


De la lana al tejido
Lavar, hilar, teñir y tejer. Cada paso se hace a mano y se nota en la pieza acabada: en el grosor del hilo, en cómo se asienta el color y en que dos piezas del mismo dibujo nunca salen iguales.
Técnicas y procedencia
Aquí irá el detalle de cada técnica y de su región de origen, en cuanto esté confirmado. Preferimos dejarlo vacío antes que contar algo que no podamos sostener.